Munch 150 Años

Pocas veces tenemos oportunidad de saber cómo es que se preparan las grandes exposiciones de los museos más importantes del mundo. Sin embargo, en recientes años el cine documental ha permitido que nos acerquemos, a través de las cámaras, a los museos y teatros de otros países sin tener que tomar un avión

Esta es la oportunidad para conocer la historia del artista que capturó, en una imagen, la desesperación que puede alcanzar el alma humana. A Edvard Munch se le conoce por “El grito”, ese personaje de cara distorsionada tan difundido en la cultura visual de nuestra época y por ser el precursor fundamental del Expresionismo Alemán, un movimiento que transformó el arte al darle voz a las pasiones más íntimas de los individuos. En este recorrido a las obras de Munch ubicadas en las colecciones del Museo Nacional de Noruega y del Museo de Munch ‑ambos en Oslo‑ podrá conocer a fondo un artista que dedicó su pincel a la emoción humana.

Con 220 trabajos, los comisarios de la muestra aseguran que es una oportunidad única para disfrutar de “tal número de piezas centrales” del autor en la misma exposición: “Nunca se puede ver algo así en París o Nueva York. La colección de Munch es frágil y los museos que tienen obras en propiedad las dan en préstamo pocas veces”. También matizan que no se trata de establecer un récord y que el conjunto tiene como objetivo descubrir la amplitud del universo creativo de un artista a menudo eclipsado por El grito (1893), una de las pinturas más representativas de la angustia existencial del hombre moderno y un presagio de la ansiedad vital que causaría la traumática primera mitad del siglo XX.