Dogman

Marcello atiende una peluquería canina en un pueblito del sur de Italia, cercano a Nápoles. Es una ciudad que, se ve, ha conocido tiempos mejores. Allí, subsiste. Es de contextura física pequeña, y algunos perros son más grandes que él. Pero tiene, digamos, ángel. Con unos amigos juega al fútbol 5 alguna noche. Está separado, tiene una hija de 9 años y, además de atender a los perros, está metido en el tema de la droga. Consume y vende cocaína.

antes que situarse en la vereda de enfrente y enjuiciar a su personaje, Garrone lo pone ante situaciones que al espectador le pueden hacer transpirar las manos. Hay un mafioso local (Simone, interpretado con bravura por Edoardo Pesce), de gran complexión y pésimo genio, y más que la moralidad de las acciones de uno u otro, lo que prima es el seguir y dirigir la vida de acuerdo a sus sentimientos, convicciones y hasta necesidades.

No ha de ser fácil vivir o sobrevivir en el lugar donde está parado Marcello. Y habrá que ver cómo se las arregla.

Más por la violencia.

-La violencia está en todas partes y en diferentes lugares, no sólo en algunos lugares, y en todos los estratos de la sociedad. Marcello es un ser humano con cosas buenas y cosas malas, comete errores. Es un personaje lleno de contradicciones. Cuando rodé la película para mí era muy importante entender a Marcello, su viaje en la historia.